Si quieres que hablen bien de ti, hazte el muerto

Un hombre de madura edad se acercaba,
como de costumbre, a su kiosco para
comprar el periódico, pero éste cuando
lo compraba lo abría por la página
de los carteles de fallecimientos,
y le decía al kiosquero:
¡Que mala suerte! ¡Hoy no he salido!
Al día siguiente iba y decía lo mismo:
¡Que mala suerte! ¡Hoy no he salido!
Y así durante mucho tiempo. Al pasar los años
ve el kiosquero que el tío no viene,
y se dice a si mismo:
¡Vaya tela! ¡Toda la vida comprando
el periódico, y para una vez que sale no lo compra!
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Un señor iba al funeral del hermano de un amigo.
Cuando llegó al funeral, todavía no empezaban y
el señor aprovechó para preguntarle a su amigo:
¿Cómo se murió tu hermano?
Tiró un cigarro por la azotea.
¿Y por qué se murió por tirar un cigarro?
Es que se le olvidó soltar el cigarro.
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